
El desaparecido Manuel Vásquez Coronado se había ganado muchos enemigos por tratar de instaurar el orden en el centro de reclusión.
Hampones dispararon a matar cuando el funcionario estaba en su camioneta, frente a su casa en El Agustino. (José Caja)
Su cabeza tenía precio y él lo sabía. Sin embargo, Manuel Vásquez Coronado andaba por las calles sin seguridad, a pesar de que se había ganado muchos enemigos tras asumir la dirección del penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, en setiembre último. El tratar de instaurar el orden en ese reclusorio, yendo en contra de las gollerías de los narcotraficantes, avezados secuestradores y terroristas, lo había puesto en la mira. Ayer, tras su asesinato, inmediatamente se supo que era una venganza. ¿De quién? Hay varios sospechosos.
La víctima había sido amenazada de muerte en los últimos días. Una de las versiones –filtrada por una fuente penitenciaria– asegura que fue asesinado por cobrar cupos a los más avezados hampones del Castro Castro. “Lo mataron por no cumplir y mandar a los “taitas’ (líderes) que ya le habían pagado a Piedras Gordas”, aseguró el informante.
Sin embargo, la versión oficial afirma todo lo contrario. Vásquez Coronado habría sido un director valiente, honesto y ejemplar, que trató de imponer respeto y orden en el centro penitenciario. Días antes a su muerte había sido advertido por la dirección del INPE que existía un plan para asesinarlo. Pero, a pesar de que le recomendaron andar con resguardo, el funcionario nunca accedió a ello.
Mamerto Florián López “Cojo Mame’ es uno de los sospechosos. Vásquez Coronado lo había castigado constantemente cuando fue director del Penal de Piedras Gordas. Sin embargo, habría firmado su sentencia de muerte cuando detuvo a la hermana del delincuente, en setiembre de 2009. Karina Florián fue intervenida con un cartucho calibre 38 que pretendía ingresar al Castro Castro.
Otra de las versiones apunta al narcotraficante Lucio Tijero. Este sujeto, según fuentes del INPE, era “dueño’ de dos celdas a todo lujo en Castro Castro. Vásquez metió en una de ellas a presos comunes y le adelantó que desde febrero compartiría su espacio con un preso común. Esto habría desatado la furia del mafioso, quien también se la tenía jurada.
Finalmente, están los terroristas. Tras asumir la dirección del reclusorio, la víctima detectó que el pabellón ’6 B’ era un mundo aparte. Ni siquiera los trabajadores del INPE tenían acceso a este lugar “tomado’ por los senderistas. Vásquez, sin miramientos, envió a los 20 cabecillas a Piedras Gordas y retomó el control del pabellón.
Sus subordinados tampoco los querían. Según fuentes del INPE, era muy estricto con ellos. No pasaba por alto errores o actos de corrupción, lo cual le habría valido dos petitorios firmados para sacarlo del cargo.
NO NOS DETENDRÁN. El ministro de Justicia, Aurelio Pastor, confirmó que su portafolio le advirtió sobre el seguimiento al que era sometido por parte de delincuentes. El titular del sector destacó la labor del director victimado. Según dijo, se trataba de uno de los mejores elementos del INPE, caracterizado por su valentía y honestidad. Tras lamentar lo ocurrido, señaló con firmeza que los autores ya han sido identificados
Hampones dispararon a matar cuando el funcionario estaba en su camioneta, frente a su casa en El Agustino. (José Caja)
Su cabeza tenía precio y él lo sabía. Sin embargo, Manuel Vásquez Coronado andaba por las calles sin seguridad, a pesar de que se había ganado muchos enemigos tras asumir la dirección del penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, en setiembre último. El tratar de instaurar el orden en ese reclusorio, yendo en contra de las gollerías de los narcotraficantes, avezados secuestradores y terroristas, lo había puesto en la mira. Ayer, tras su asesinato, inmediatamente se supo que era una venganza. ¿De quién? Hay varios sospechosos.
La víctima había sido amenazada de muerte en los últimos días. Una de las versiones –filtrada por una fuente penitenciaria– asegura que fue asesinado por cobrar cupos a los más avezados hampones del Castro Castro. “Lo mataron por no cumplir y mandar a los “taitas’ (líderes) que ya le habían pagado a Piedras Gordas”, aseguró el informante.
Sin embargo, la versión oficial afirma todo lo contrario. Vásquez Coronado habría sido un director valiente, honesto y ejemplar, que trató de imponer respeto y orden en el centro penitenciario. Días antes a su muerte había sido advertido por la dirección del INPE que existía un plan para asesinarlo. Pero, a pesar de que le recomendaron andar con resguardo, el funcionario nunca accedió a ello.
Mamerto Florián López “Cojo Mame’ es uno de los sospechosos. Vásquez Coronado lo había castigado constantemente cuando fue director del Penal de Piedras Gordas. Sin embargo, habría firmado su sentencia de muerte cuando detuvo a la hermana del delincuente, en setiembre de 2009. Karina Florián fue intervenida con un cartucho calibre 38 que pretendía ingresar al Castro Castro.
Otra de las versiones apunta al narcotraficante Lucio Tijero. Este sujeto, según fuentes del INPE, era “dueño’ de dos celdas a todo lujo en Castro Castro. Vásquez metió en una de ellas a presos comunes y le adelantó que desde febrero compartiría su espacio con un preso común. Esto habría desatado la furia del mafioso, quien también se la tenía jurada.
Finalmente, están los terroristas. Tras asumir la dirección del reclusorio, la víctima detectó que el pabellón ’6 B’ era un mundo aparte. Ni siquiera los trabajadores del INPE tenían acceso a este lugar “tomado’ por los senderistas. Vásquez, sin miramientos, envió a los 20 cabecillas a Piedras Gordas y retomó el control del pabellón.
Sus subordinados tampoco los querían. Según fuentes del INPE, era muy estricto con ellos. No pasaba por alto errores o actos de corrupción, lo cual le habría valido dos petitorios firmados para sacarlo del cargo.
NO NOS DETENDRÁN. El ministro de Justicia, Aurelio Pastor, confirmó que su portafolio le advirtió sobre el seguimiento al que era sometido por parte de delincuentes. El titular del sector destacó la labor del director victimado. Según dijo, se trataba de uno de los mejores elementos del INPE, caracterizado por su valentía y honestidad. Tras lamentar lo ocurrido, señaló con firmeza que los autores ya han sido identificados
